En Heidi todo está pensado, hasta el más mínimo detalle. Desde el vidrio tintado en la puerta, que protege de las miradas, hasta el baño, que está decorado con la misma calma y estilo que el resto del salón.
Solo hay un puesto para clientes en el salón. No porque no pudiera haber más, sino porque Heidi ha decidido activamente que sea así. Heidi ha creado una experiencia especial con iluminación indirecta en el techo y colores oscuros y tranquilos en todo el local. De hecho, las paredes están pintadas en varios tonos diferentes, sin que se note a simple vista. Todas las decisiones se han tomado con la idea de crear la mejor experiencia.
El enfoque de Heidi inspira a otros en el sector a crear algo que sea 100% suyo. Ella demuestra que vale la pena atreverse a ser coherente y defender sus decisiones. Cada cliente recibe toda su atención y eso se nota.